El 21 de julio de 1929, en la plaza de El Chofre de San Sebastián, se lidiaron por primera vez en un ruedo español toros criados en México. Fue una corrida hispanoamericana a beneficio de la Asociación de la Prensa, con el coso donostiarra engalanado con las banderas de las repúblicas del continente americano y cuatro toros venidos de América junto a cuatro de Clairac. Aquel encierro llevaba hierro tlaxcalteca y abrió una puerta que ninguna casa americana había cruzado hasta entonces: la de la ganadería Piedras Negras, citada desde entonces como la ganadería madre del campo bravo mexicano.
La casa se asienta sobre la antigua hacienda de San Mateo Huiscolotepec, edificada en 1580 y utilizada durante siglos como parada en el camino que unía el puerto de Veracruz con la capital virreinal, la ruta por la que entraban a Nueva España mercancías, correo y viajeros. En 1835 la finca salió de manos de los padres betlemitas y quedó arrendada a Mariano González Fernández, que la compró en 1856; desde entonces no ha abandonado a la familia González. La vacada nació formalmente en 1874, de la mano de José María González Muñoz, hijo del comprador, cuando se adquirió ganado bravo de San Cristóbal la Trampa y se cruzó con vacas criollas del rancho de Zacatepec. Los primeros toros se lidiaron el 5 de marzo de 1882 en la plaza de El Huizachal, y el 30 de octubre de 1887 el hierro se presentó en la plaza de San Rafael de la Ciudad de México, el paso que fija la antigüedad de cualquier divisa mexicana. Con antigüedad de 1890, es la cuarta casa ganadera más antigua del país, tras los hierros toluqueños de Atenco, Santín y San Diego de los Padres, y la primera que echó raíces en tierra tlaxcalteca.
El campo bravo ocupa hoy una fracción de la antigua hacienda, en el municipio de Tetla, a unos dieciocho kilómetros de Apizaco y a unos ciento cuarenta de la Ciudad de México. Queda así en el corazón del estado más pequeño de la República y, a la vez, del que más ganaderías de lidia concentra, con cerca de cuarenta hierros repartidos sobre todo por Tetla, Huamantla, Tlaxco, Atlangatepec o Cuapiaxtla. Estos son los datos básicos que conviene retener sobre la casa:
Pocos hierros americanos acumulan tantas tardes memorables. La casa mantuvo gran amistad con Antonio Fuentes y por sus toros pasaron Armillita, Silverio Pérez, Carlos Arruza, Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Curro Rivera, Juan Belmonte o Manuel Benítez, buena parte de ellos en las temporadas grandes de la capital, donde la divisa era cita obligada.
El hierro estuvo también en despedidas señaladas: Mazzantini, el mismo espada que le había vendido su primer semental español, mató un toro de esta vacada en la última corrida de su vida, en Guatemala en 1905, y César Faraco se retiró en 1978 lidiando cinco ejemplares de la divisa.
Su condición de simiente explica buena parte del mapa ganadero tlaxcalteca: de reparticiones de herencia y ventas nacieron o se nutrieron divisas como Zotoluca, Rancho Seco —fundada en 1922 y reforzada en 1928 con vacas y sementales de Piedras Negras que le tocaron por herencia—, Zacatepec, Coaxamalucan, De Haro e Yturbe Hermanos. Wiliulfo González y Carvajal llegó a reunir este hierro y el de La Laguna, dos de las mejores vacadas que ha tenido México.
En Toros en la Mancha seguimos la pista a casas como esta porque su memoria es la del propio toreo: capotes, muletas, monteras y piezas de coleccionismo pensadas para quien sabe que detrás de cada hierro hay siglo y medio de trabajo en el campo. Consulta nuestro catálogo y encuentra el material que acompaña a la afición.
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DESCUENTO -5%En la antigua hacienda de San Mateo Huiscolotepec, en el municipio de Tetla (Tlaxcala, México), a unos dieciocho kilómetros de Apizaco y a unos ciento cuarenta de la Ciudad de México.
Negra y roja. Su señal histórica fue un corte en la badana que dejaba colgando una larga corbata sobre el pecho del animal.
La vacada se formó en 1874 con vacas criollas y ganado de San Cristóbal la Trampa. Se presentó en la Ciudad de México el 30 de octubre de 1887 y cuenta con antigüedad de 1890.
Un encaste mestizo de base criolla al que se sumaron sangres españolas: Pablo Benjumea en 1888, Miura en 1895, Murube entre 1896 y 1905 y Marqués de Saltillo en 1908.
Sí. Sus toros se lidiaron el 21 de julio de 1929 en la plaza de El Chofre de San Sebastián, en una corrida hispanoamericana con Marcial Lalanda, Cagancho, Heriberto García y Manolo Bienvenida.