Detrás de cada cartel hay una decisión que se tomó en el campo cinco o seis años antes de que el toro pisara el ruedo. Una ganadería brava no es solo el nombre impreso bajo el de los toreros: es una forma concreta de criar, una sangre seleccionada camada tras camada y un conjunto de señas —hierro, divisa, señal y antigüedad— que la identifican ante cualquier aficionado antes incluso de que se abra la puerta de chiqueros. Y hay una paradoja en el fondo de todo esto: los más de trescientos hierros que hoy se anuncian en España, Francia y Portugal esconden un origen mucho más estrecho de lo que parece, porque de las castas que dieron forma a la raza una sola ha acabado alimentando dos de cada tres encastes vivos.
Toda vacada inscrita en el registro oficial se reconoce por cuatro marcas que la acompañan aunque cambie de propietario, de finca o de nombre comercial. Saber leerlas es lo que separa al espectador del aficionado, porque en ellas está resumida la historia de la casa:
Conocer la casta de origen de un hierro es el atajo más fiable para anticipar el tipo de res que va a salir, tanto en hechuras como en comportamiento:
| Casta fundacional | Qué queda de ella hoy |
|---|---|
| Vistahermosa | Dieciséis encastes, entre ellos Ibarra-Parladé, con sus ramas Domecq y Núñez, además de Santa Coloma, Murube-Urquijo, Saltillo, Albaserrada, Atanasio Fernández, Contreras, Villamarta y Vega-Villar |
| Cabrera | El encaste Miura, el más reconocible de cuantos no salieron de Vistahermosa |
| Vazqueña | Una presencia muy reducida, con Concha y Sierra y la sangre de Veragua como referencias históricas |
| Jijona | Prácticamente reducida al hierro de Pablo-Romero, hoy Partido de Resina |
| Morucha-Castellana | Vacadas castellanas de tipo antiguo, como Raso de Portillo |
| Navarra | Extinguida como casta de lidia en España |
La asociación de referencia es la Unión de Criadores de Toros de Lidia, fundada el 15 de abril de 1905 y a la que el rey Felipe VI concedió en 2022 el título de Real. Agrupa hoy en torno a trescientos cuarenta hierros repartidos entre España, Francia y Portugal, aunque no es la única: existen otras asociaciones de criadores, y el censo total de explotaciones dedicadas al toro bravo es bastante mayor que el de cualquiera de ellas por separado. Por encima de las asociaciones está el Libro Genealógico de la Raza Bovina de Lidia, el registro oficial en el que se anotan las genealogías de los animales inscritos y que sirve de soporte a los programas de mejora de una raza recogida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España. A esa foto del presente hay que sumarle una capa mucho más profunda, la de los hierros históricos que se vendieron, se dividieron entre herederos o se extinguieron, y cuya sangre sigue corriendo por vacadas que hoy se anuncian con otro nombre.
Una vacada gana antigüedad el día que lidia en Madrid una corrida o novillada picada completa. Esa fecha queda inscrita para siempre y cumple una función práctica: cuando en un mismo festejo concurren reses de varios hierros, se lidian por orden de antigüedad, de modo que la casa más antigua abre plaza. Por eso, en la ficha de cada ganadería, esa fecha aparece siempre junto a la divisa y a la señal, y por eso conviene no confundirla con el año de fundación de la vacada, que casi nunca coincide y que suele ser bastante anterior.
Entender de dónde viene cada divisa forma parte del disfrute de esta afición, porque saber qué cabe esperar de un hierro cambia por completo la manera de ver una corrida. En Toros en la Mancha acompañamos estas fichas con artículos taurinos para quien vive el toro dentro y fuera de la plaza: capotes y muletas, monteras, carteles, cuadros y libros con los que rendir homenaje a las casas históricas de la cabaña brava.
DESCUENTO -5%
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DESCUENTO -5%Es una explotación ganadera dedicada a criar y seleccionar reses de lidia. Se identifica por cuatro señas propias e intransferibles: el hierro que marca a sus animales, la divisa de colores, la señal practicada en las orejas y la antigüedad, que es la fecha en que lidió por primera vez en Madrid.
El Real Decreto 60/2001, que fijó el prototipo racial de la raza de lidia, reconoce veinticuatro encastes procedentes de cinco castas fundacionales. Dieciséis de esos veinticuatro descienden de una sola casta, la de Vistahermosa, lo que explica el peso de esa sangre en la cabaña actual.
La casta es el tronco fundacional del que arranca una línea, formado entre los siglos XVIII y XIX. El encaste es cada una de las ramas que se han ido fijando después dentro de esa casta mediante selección, con características propias de hechuras y comportamiento.
Es la fecha en que la ganadería lidió por primera vez una corrida o novillada picada completa en la plaza de Madrid. Determina el orden en que se lidian las reses cuando en un mismo festejo concurren varios hierros: abre plaza siempre la casa más antigua.
La Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, fundada en 1905, agrupa alrededor de trescientos cuarenta hierros de España, Francia y Portugal. Existen además otras asociaciones de criadores, por lo que el censo total de explotaciones de toro bravo es superior a esa cifra.