Paco Camino tomó la alternativa con tan solo dieciocho años en la plaza de toros de Valencia el 17 de marzo de 1959, de manos de su padrino Jaime Ostos y con Juan García Mondeño como testigo. Esa misma tarde cortó una oreja a cada uno de sus dos toros, una actuación que ya presagiaba lo que aquel muchacho de Camas estaba destinado a ser. Confirmó la alternativa en Las Ventas de Madrid el 12 de mayo de 1961, y desde entonces el coso madrileño se convirtió en el escenario de sus triunfos más resonantes. Paco Camino salió doce veces a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, una cifra que solo ha sido superada por el legendario Santiago Martín El Viti.
Lo que distinguía a Paco Camino de sus contemporáneos era su capacidad para dominar al toro con la mente antes que con el cuerpo. Su toreo pausado, con el engaño siempre bajo y el cuerpo erguido y quieto, representaba la esencia del toreo clásico sevillano llevado a su máxima expresión. Prefería la mano izquierda a la derecha, y en sus naturales había una profundidad y un temple que los entendidos reconocían como difícilmente igualables. El crítico y poeta Guillermo Sureda Molina lo describió como el Alberti del toreo