Ninguna figura del arte y la cultura española concentra en sí misma tanta historia, tanto simbolismo y tanta emoción como el torero. Ese hombre que se planta ante el toro con una muleta en la mano, que ordena el caos y lo convierte en arte, que arriesga su integridad física en cada pase para regalar al público un instante de belleza pura e irrepetible, es uno de los arquetipos más poderosos y más complejos que ha dado la cultura ibérica al mundo. Los toreros españoles han fascinado a escritores, pintores, fotógrafos y poetas durante siglos, y siguen haciéndolo hoy, porque hay algo en esa figura solitaria frente al toro que toca fibras muy profundas del alma humana.

Los toreros: artistas del ruedo que han forjado la historia de La Fiesta en España

La historia de los toreros en España es inseparable de la historia del país mismo. Desde los primeros jinetes que enfrentaron al toro a caballo en los siglos medievales hasta los matadores de toros del siglo XXI que compiten en las más importantes ferias del mundo, el escalafón taurino ha producido figuras de una talla artística y humana que trasciende con mucho los límites del espectáculo. Pedro Romero, Pepe-Hillo, Curro Guillén, Joselito el Gallo, Belmonte, Manolete, Antonio Ordóñez, Curro Romero, Paco Camino, Enrique Ponce, José Tomás… cada generación ha tenido sus genios, sus figuras irrepetibles que cambiaron para siempre la manera de entender el toreo. Y cada generación de aficionados ha crecido creyendo que los suyos eran los más grandes. Quizás todos tenían razón.

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¿Qué define a un gran torero? Arte, valor y verdad ante el toro

Cuando se habla de lo que hace grande a un torero, la respuesta más fácil —y más incompleta— sería decir que el valor. Sí, el valor es imprescindible: sin él no se puede estar delante de un toro de quinientos kilos con la muleta en la mano. Pero el valor solo no basta para hacer grande a un torero. Lo que distingue a las verdaderas figuras del toro de los simples valientes es la capacidad de convertir ese enfrentamiento con el toro en un lenguaje, en una forma de comunicación con el público que va más allá del riesgo físico y alcanza la dimensión del arte puro. Un matador de toros que solo es valiente impresiona; uno que además tiene arte, emocionará siempre.

El toreo tiene su propia gramática, su propio vocabulario de gestos, posturas y movimientos que los aficionados aprenden a leer con el tiempo y con la experiencia. La verónica pausada, el natural profundo, el pase de pecho que remata una serie, el molinete que desafía al toro a centímetros del cuerpo... cada movimiento de un torero sobre el albero tiene su nombre, su significado y su valor estético específico. Aprender a leer ese lenguaje es aprender a ver el toreo de verdad, a entender por qué el público se emociona o enfurece, por qué una tarde puede ser sublime y otra mediocre con el mismo torero y el mismo tipo de toro. La tauromaquia es un arte que se aprende a amar con el tiempo y que, una vez amado, no se olvida jamás.

El mundo de los toreros españoles está organizado en un escalafón que establece una jerarquía clara entre las distintas categorías profesionales. En la cima se encuentran los matadores de toros, que han recibido la alternativa —el rito iniciático mediante el cual un novillero pasa a ser matador de pleno derecho— y compiten en las ferias más importantes. Por debajo, los novilleros con picadores afrontan los festejos de su categoría en busca de una alternativa que les abra las puertas del primer escalafón. Y en la base de la pirámide, los becerristas y los alumnos de las escuelas taurinas de toda España dan sus primeros pasos en el camino más largo y difícil del mundo artístico español.

Categorías del escalafón taurino en España

  • Matadores de toros: han recibido la alternativa y compiten en el primer escalafón. Son las grandes figuras de La Fiesta.
  • Novilleros con picadores: torean novillos en festejos con los tres tercios reglamentarios. Su objetivo es alcanzar la alternativa.
  • Novilleros sin picadores: inician su carrera en festejos menores, generalmente en plazas de menor categoría.
  • Rejoneadores: torean a caballo, en una especialidad diferente que tiene su propio escalafón y sus propias figuras.
  • Banderilleros y picadores: los subalternos que componen la cuadrilla del matador y que son piezas fundamentales del espectáculo.

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Las grandes ferias taurinas de España —San Isidro en Madrid, la Feria de Abril en Sevilla, la Feria de San Fermín en Pamplona, la Feria de Fallas en Valencia, la Feria de Agosto en Málaga, entre muchas otras— son el escenario donde los toreros se juegan su reputación año tras año. Actuar bien en una gran feria puede catapultar una carrera; actuar mal puede hundirla temporalmente. Esa presión constante, esa exposición permanente al juicio del público más exigente del mundo, es parte consustancial de la vida de un torero profesional y uno de los elementos que hacen tan apasionante seguir su trayectoria desde la barrera.

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Las grandes escuelas del toreo español: Sevilla, Ronda y la diversidad del arte taurino

En el toreo español se habla desde siempre de escuelas, de formas de entender y ejecutar el toreo que están ligadas a una geografía, a una tradición y a una manera de transmitir el oficio de maestros a discípulos. La escuela sevillana es quizás la más influyente y la más reconocible: un toreo pausado, elegante, de mucho temple y profundidad, que pone el acento en la estética y en la comunicación con el toro. La escuela rondeña, fundada por Pedro Romero, es más sobria, más vertical, más ligada a la pureza clásica de las formas. Y luego están los toreros inclasificables, los que han inventado su propio lenguaje a partir de una personalidad artística tan fuerte que no cabe en ningún molde previo. Todos ellos juntos forman el riquísimo mosaico del toreo español.

Las escuelas taurinas de toda España llevan décadas formando a los toreros del futuro, transmitiendo de generación en generación los fundamentos técnicos y los valores humanos que exige el ejercicio de este arte. La Escuela Taurina de Sevilla, la de Madrid, la de Ronda, la de Ubrique, la de Espartinas o la de Salamanca son solo algunas de las instituciones que hoy nutren el escalafón novilleril con jóvenes valores llenos de ilusión y de talento. Muchos de los grandes matadores de toros actuales pasaron por alguna de estas escuelas antes de pisar los ruedos como profesionales, y esa formación de base es, en muchos casos, la diferencia entre una carrera duradera y una que se apaga antes de tiempo.


La figura del torero ha inspirado a algunos de los grandes creadores de la cultura universal. Francisco de Goya dedicó a La Tauromaquia una de sus series de grabados más famosas. Federico García Lorca escribió sobre el duende del toreo con una intensidad poética sin igual. Ernest Hemingway fue uno de sus más apasionados cronistas en lengua inglesa. Pablo Picasso, Joan Miró y Joaquín Sorolla pintaron el toro y al torero como símbolo y como motivo artístico de primera magnitud. Esta presencia del torero en el arte y en la literatura universales no es casual: hay algo en esa figura que habla a lo más profundo del ser humano, algo que tiene que ver con el valor, con la muerte, con la belleza y con la fugacidad del momento irrepetible.

Grandes toreros españoles que han marcado la historia de La Fiesta

  • Pedro Romero (1754-1839): considerado el padre del toreo moderno a pie. Fundó la escuela rondeña.
  • Francisco Montes «Paquiro» (1805-1851): sistematizó las reglas del toreo y es autor de la primera tauromaquia teórica moderna.
  • Juan Belmonte (1892-1962): revolucionó el toreo al lidiar en corto y por derecho, transformando para siempre el lenguaje del toro.
  • Joselito el Gallo (1895-1920): considerado por muchos el más completo torero de todos los tiempos. Murió en el ruedo de Talavera.
  • Manuel Rodríguez «Manolete» (1917-1947): mito universal del toreo. Su muerte en Linares conmocionó a España entera.
  • Antonio Ordóñez (1932-1998): gran figura de los años cincuenta y sesenta, considerado el mejor torero del siglo XX por muchos entendidos.
  • Curro Romero (1933): el más irregular y el más genial, símbolo del toreo difícil de explicar pero imposible de olvidar.
  • Enrique Ponce (1971): una de las figuras más longevas y completas del toreo contemporáneo.
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El torero hoy: tradición y modernidad en los ruedos del siglo XXI

El toreo del siglo XXI afronta retos que sus predecesores no conocieron, pero también disfruta de posibilidades que antes eran impensables. La difusión del mundo taurino a través de las redes sociales y los medios digitales ha acercado La Fiesta a nuevos públicos y ha permitido que las grandes tardes se compartan y se revivan más allá del aforo de cada plaza. Los toreros actuales son figuras públicas que gestionan su imagen con la misma atención con la que trabajan su toreo, conscientes de que la comunicación es hoy parte consustancial de cualquier carrera artística de proyección. Pero en el ruedo, cuando el toro entra al cite, todo eso desaparece. Solo queda el hombre y el toro, como siempre.

El escalafón taurino español produce cada temporada nuevas figuras, jóvenes novilleros que emergen de las escuelas taurinas del país con el sueño de llegar a ser matadores de toros y de triunfar en las grandes ferias. Muchos lo intentarán; pocos lo conseguirán con plenitud. El camino es largo, exigente y lleno de cogidas, de malas tardes y de temporadas enteras en la sombra. Pero cuando un torero logra cuajar una gran faena en una plaza importante, cuando consigue que miles de personas se pongan en pie al mismo tiempo movidas por la emoción, todo lo demás parece haber valido la pena. Ese momento de comunión entre el torero, el toro y el público es único en el mundo del espectáculo y es la razón por la que La Fiesta sigue viva y emocionando a millones de personas en España y en el mundo.

En esta sección encontrarás información detallada sobre los toreros más importantes e interesantes del panorama taurino, tanto figuras históricas que han forjado la historia de La Fiesta como jóvenes valores del escalafón actual que están escribiendo los primeros capítulos de su historia. Desde los grandes matadores de toros que dominan las ferias hasta los novilleros más prometedores que apuntan hacia lo más alto, aquí tendrás la información más completa y más rigurosa sobre el mundo del torero en español.

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Preguntas frecuentes

Un torero es el profesional que lidia toros en el ruedo. En su acepción más amplia, el término incluye a matadores de toros, novilleros, rejoneadores y los subalternos de las cuadrillas como banderilleros y picadores. En sentido estricto, se usa habitualmente para referirse al matador de toros, la figura principal del espectáculo taurino.

La diferencia fundamental es la alternativa, un rito ceremonial mediante el cual un novillero pasa a ser matador de toros de pleno derecho. Hasta recibir la alternativa, el torero lidia novillos de menor peso y trapío en festejos novilleriles. Tras ella, pasa a lidiar toros de plena casta en corridas del primer escalafón.

Las ferias taurinas más importantes de España son la Feria de San Isidro en Madrid (mayo-junio), la Feria de Abril en Sevilla, los Sanfermines en Pamplona (julio), la Feria de Fallas en Valencia (marzo) y la Feria de Agosto en Málaga, entre otras muchas celebradas a lo largo de todo el año en distintas localidades.

La formación taurina en España comienza habitualmente en las escuelas taurinas, donde los jóvenes aspirantes aprenden los fundamentos del toreo bajo la supervisión de maestros experimentados. Tras esa base escolar, el aspirante inicia su carrera como becerrista y luego como novillero sin y con picadores, hasta alcanzar la alternativa si demuestra las condiciones necesarias.

La alternativa es el ceremonial mediante el cual un novillero pasa a ser matador de toros. Se celebra en el ruedo durante una corrida: el padrino —un matador de toros ya consagrado— cede al aspirante los trastos de matar (muleta y estoque) y le brinda su primer toro como matador de pleno derecho. El testigo es otro matador que da fe del acto. Las alternativas tomadas en provincias se confirman habitualmente en Las Ventas de Madrid.