Quien acude por primera vez a un festejo en Móstoles repara en lo mismo antes incluso que en el cartel: aquí no existe el tendido de sol. El coso se levantó con el graderío deliberadamente descompensado y orientado de forma que el público permanece siempre a la sombra pese a tratarse de un recinto descubierto. Es una rareza dentro del censo de plazas españolas y explica buena parte de cómo se concibió este edificio.
El proyecto nació de un concurso convocado por el Ayuntamiento de Móstoles en marzo de 1993 y lo firmaron los arquitectos Javier Casado Terán, Mauro Barrientos González y Jesús Ramos Paños. Las obras se ejecutaron entre noviembre de 1994 y mayo de 1995, un plazo muy ajustado para una construcción de este tamaño. La propuesta ganadora no planteaba un coso al uso, sino un edificio de ocio y espectáculos capaz de funcionar como plaza de toros y como auditorio, una decisión que ha marcado toda su trayectoria posterior.
La ficha del coso ayuda a entender qué tipo de festejos admite y por qué resulta tan cómodo para el espectador. Se trata de una plaza de dimensiones medias, de titularidad municipal, bien comunicada con Madrid y sin las servidumbres de los grandes cosos históricos.
La historia reciente del coso mostoleño es la de un paréntesis largo. En 2014 se celebró la última corrida antes de que los festejos taurinos desaparecieran del municipio durante una década. El edificio siguió abierto para conciertos y actividades deportivas, pero el ruedo dejó de pisarse. El cambio de gobierno municipal en 2023 revirtió esa situación y en 2024 la plaza recuperó su función original.
El regreso se produjo el 28 de abril de 2024, dentro de las celebraciones del Dos de Mayo, con Alejandro Talavante, Cayetano Rivera y Gonzalo Caballero en el cartel. Más de cinco mil aficionados llenaron el aforo y agotaron el papel, una respuesta que consolidó la reapertura. Aquel mismo año los toros volvieron también a las fiestas patronales de septiembre, con José María Manzanares, Paco Ureña y Pablo Aguado.
Conviene recordar que el coso se proyectó para no quedarse vacío entre feria y feria, y esa polivalencia ha sido su mayor garantía de supervivencia. Por su ruedo han pasado festivales de música como el Festimad, torneos de pádel de nivel nacional e incluso grabaciones televisivas: en el año 2000 acogió el rodaje del Grand Prix del Verano. Esa doble vida es justo lo que permitió que el edificio siguiera en uso durante los años en que no hubo toros.
| Año | Hito |
|---|---|
| 1993 | Concurso de proyectos del Ayuntamiento de Móstoles |
| 1995 | Inauguración con Rafael Camino, Jesulín de Ubrique y Finito de Córdoba |
| 2014 | Última corrida antes del paréntesis |
| 2024 | Regreso de los festejos taurinos con lleno absoluto |
Una plaza recuperada se nota también en los tendidos: vuelven las peñas, las cuadrillas y los aficionados que quieren acudir como corresponde. En Toros en la Mancha trabajamos precisamente eso, el artículo taurino de calidad para quien vive la fiesta desde dentro, del capote de paseo al detalle de regalo para un aficionado. Si tienes por delante una tarde en el coso mostoleño, aquí tienes por dónde empezar.
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DESCUENTO -5%Se encuentra en la calle Tulipán de Móstoles, en la Comunidad de Madrid, a unos quince minutos en coche de la capital y con acceso directo en Metro y autobús. El recinto es de titularidad municipal.
Tiene capacidad para unos 5.000 espectadores y un ruedo de 48 metros de diámetro, lo que la sitúa entre las plazas de dimensiones medias de la Comunidad de Madrid.
El ciclo principal coincide con las fiestas patronales de Nuestra Señora de los Santos y San Simón de Rojas, en la primera quincena de septiembre, con corrida de toros, recortadores y encierros. También se han programado festejos en torno a las celebraciones del Dos de Mayo.
Porque el graderío se diseñó con alturas muy distintas, catorce metros en el lado oeste y seis en el este, y con una orientación que mantiene al público a la sombra pese a ser un coso descubierto. Es una singularidad poco frecuente en las plazas españolas.
El 12 de mayo de 1995, con Rafael Camino, Jesulín de Ubrique y Finito de Córdoba ante reses de Bernardino Píriz. Las obras se habían ejecutado entre noviembre de 1994 y mayo de 1995 a partir de un concurso convocado en 1993.