A treinta kilómetros de Madrid, donde la autovía A-5 deja atrás la ciudad y se abre hacia la meseta, se encuentra Navalcarnero, una localidad con profundas raíces taurinas y un coso que es hoy uno de los más modernos y singulares de la Comunidad de Madrid. La Plaza de Toros Félix Colomo —inaugurada en julio de 2006— es una plaza cubierta con capacidad para 7.500 espectadores y con unas instalaciones que la convierten en referente de la arquitectura taurina contemporánea de la región. Pero es también algo más: es el homenaje permanente de un pueblo a un torero de la tierra que llevó el nombre de Navalcarnero a los ruedos de España.
La Plaza de Toros de Navalcarnero fue inaugurada el 15 de julio de 2006 en una tarde que reunió a tres de las figuras más importantes del toreo del momento: Enrique Ponce, Manuel Jesús El Cid y Francisco Rivera Ordóñez. Aquella tarde marcó el inicio de una nueva etapa para el toreo en este municipio madrileño, que pasó a contar con un coso a la altura de su tradición y de su ambición taurina. Levantada en un solar de 11.000 metros cuadrados situado a la entrada del pueblo, la plaza tiene una circunferencia exterior de 45,5 metros y un ruedo de 23,23 metros de diámetro, dimensiones reglamentarias que permiten el desarrollo de festejos de cualquier categoría con todas las garantías. Su construcción, que se prolongó durante casi dos años, supuso una inversión de 15,6 millones de euros, financiada al cincuenta por ciento entre la empresa Edisan y el Ayuntamiento de Navalcarnero.
El museo taurino de la plaza de toros Félix Colomo es uno de los espacios más interesantes para el aficionado que visite el recinto. En él se pueden conocer la historia del toreo en el municipio, los festejos más importantes celebrados en el coso desde su inauguración y, muy especialmente, la figura del torero que da nombre a la plaza. Para cualquier amante de La Fiesta, una visita a Navalcarnero no está completa sin recorrer ese pequeño pero valioso museo.
Félix Colomo, el torero que da nombre a la plaza, nació en Navalcarnero en 1913 y falleció en Madrid el 1 de octubre de 2001. Fue matador de toros activo entre los años 1930 y 1940, una época de enorme vitalidad para el toreo español. Su figura, hoy inmortalizada en bronce a la entrada del coso, es la de un torero que llevó el nombre de su pueblo a los ruedos con orgullo y que merece el homenaje que Navalcarnero le rinde desde 2006. Era además padre de un novillero homónimo, Félix Colomo hijo, que falleció en diciembre de 2025. La familia Colomo estuvo también vinculada a la hostelería madrileña de referencia, con establecimientos como Las Cuevas de Luis Candelas, La Posada de la Villa y La Taberna del Alatriste.
La plaza de toros Félix Colomo de Navalcarnero es hoy un referente ineludible para cualquier aficionado de la Comunidad de Madrid. Su modernidad, su versatilidad y su condición de plaza cubierta la hacen única en la región, y su historia, ligada indisolublemente al nombre del torero navalcarnereño que la preside en bronce desde la entrada, la convierten en algo más que un simple recinto deportivo: es una declaración de amor de un pueblo por La Fiesta.
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